La mayor parte del léxico gallego está formada por palabras que proceden del latín. Según su entrada en la lengua, hablamos de palabras patrimoniales, que llevan con nosotros desde el origen y sufrieron las evoluciones fonéticas que definen el gallego; y los cultismos, aquellas que fueron incorporadas más tarde por vía culta.
Esta clasificación tradicional del léxico común está también presente en la onomástica y en la toponimia y Broullón o Brollón es una prueba.
El pasado 3 de marzo, el presidente de la Real Academia Galega, Víctor F. Freixanes, el coordinador...
¡Que levante la mano la gallega o el gallego que no comió nunca una comida con allada! Ya sean los modestos grelos o...